Amor

El amor es una energía espiritual que surge ante la necesidad de integrar, unir, equilibrar, sostener y armonizar dos fuerzas opuestas y complementarias de la creación.
Esta maravillosa energía o aliento de Dios que con su colaboración mantiene viva, vital, en conexión, armonía y en recreación a toda la
creación.
Es uno de los grandes regalos de Dios, que nos ofrece para trascender toda limitación. Se le llama sustancia, néctar, efluvio, partículas quars, fuerza de unidad, fuerza centrípeta, energía vital, llama o rayo rosa rosáceo, armonizador universal, precursor de la fraternidad… Es el mediador de mayor éxito, capaz de establecer la paz, el equilibrio y la armonía universal. Es tan visible como invisible, te puede estar abrazando, lo puedes estar sintiendo y aun así, tus ojos pueden estar mirándolo y sin verlo.
Reside en múltiples moradas y, en especial, en los Templos de Dios en la Tierra (los Seres Humanos), sin importarle su ideología, credo, edad, religión, posición social, cultura o raza.
Es capaz de perseverar durante eones, con el propósito de integrar y elevar a los seres humanos, sin esperar recompensa alguna.
Me impresionó cuando leí que es capaz de adentrarse donde los ángeles temen ir.

El amor cumple en nuestras vidas una serie de funciones:
– Es muy versátil, dispuesto a colaborar tanto en un roto como en un descosido.
– Tiene gran capacidad y habilidad de rescatarnos de las profundidades de la oscuridad y transportarnos hasta los reinos superiores de la liberación interior y más.
– Está presente en el ser humano para que mantenga su integridad ante la adversidad.
– Es un vehículo en automático nos conduce hacia la luz de la verdad.
– Es el sustento de nuestra vida, todo lo hacemos con una porción de amor, bien sea como integrador, neutralizador o
liberador.
– Es el interruptor o portero que brinda el paso a la armonía y la luz.
– Es la llave que abre todas las puertas.
– Dispone de la capacidad de mediar y de abrir las puertas de los corazones, cuando éstas hayan sido cerradas por emociones o actitudes
negativas como el odio, rencor, rabia, tristeza, miedos, amargura, ambición, envidia, celos, juzgar, criticar, condenar, agredir, etc.
– Aumentan nuestra frecuencia y estado vibratorio, repercutiendo positivamente en su salud y bienestar.